APRENDAMOS DE LA EXPERIENCIA MUNDIAL: LECCIONES DESDE ASIA FRENTE AL COVID-19 (Primera Parte)

13 Mayo, 2020


La única manera de evaluar la estrategia adoptada en nuestro país es a la luz de la experiencia de otros países y comparando nuestro desempeño hasta ahora. Por ejemplo, en contraste con Asia, ¿hemos actuado a tiempo y con la misma contundencia? Veamos:

El 7 de enero, China se percató del gran número de neumonías atípicas que se habían observado desde diciembre. Entre el 7 y 24 de enero, día en que se decretó el aislamiento de la provincia de Hubei, pasaron 17 días. En ese momento, China tenía poco más de 500 casos confirmados. El país asiático tenía elementos para suponer que la gran mayoría de sus casos se concentraban en esa zona.

A partir de entonces, se implementaron sistemas de vigilancia con tecnología de punta para reconocimiento facial y monitoreo de la movilidad en zonas de riesgo. En complemento a las medidas de aislamiento, China amplió agresivamente la oferta hospitalaria y el gobierno garantizó el abasto de víveres en las zonas más afectadas.

A pesar de ser consideradas como medidas extremas, las políticas adoptadas por China pueden ser calificadas como exitosas ante la amenaza epidemiológica. Algunos analistas han denominado a la estrategia aplicada en China como de “supresión agresiva focalizada”.

Otro caso de éxito es el de Corea. Recordemos que desde el primer día este país adoptó una estrategia agresiva muy parecida, logrando controlar el brote. Entre el 19 de enero y el 28 de febrero, contabilizaba 30 casos y ninguna defunción. En el mundo se hablaba de la estrategia perfecta coreana y nos mostraba que era factible derrotar al virus.

Pero cuando todo parecía bajo control, de pronto la curva de crecimiento se volvió exponencial por lo que las políticas de aislamiento y seguimiento tuvieron que ser acompañadas por una estrategia intensiva en la realización de pruebas. Una gran lección del caso coreano fue la necesidad de encontrar el balance entre confianza del gobierno y cooperación ciudadana.

El caso de Hong Kong es interesante ya que logró aprender tanto de la estrategia china como de la coreana, logrando revertir el aumento de los casos mediante una política enfocada en la evidencia científica. La autoridad decidió aplicar una estrategia intensiva en pruebas con un mecanismo de seguimiento a los casos sospechosos o confirmados, acompañada de medidas flexibles de distanciamiento social.

La experiencia de Singapur es también muy aleccionadora. Desde el principio adoptó una política similar, quizá un poco menos flexible, respecto al distanciamiento y con la misma efectividad. Sin embargo, desde el 20 de abril se comenzó a apreciar un crecimiento considerable de casos, lo que puso en duda la eficacia del combate a la pandemia en aquel país. Más tarde se descubrió que el foco del rebrote acelerado de casos en Singapur estuvo vinculado con la concentración de población migrante.

La conclusión es que, en mayor o menor medida, la estrategia de supresión (contención agresiva del virus) fue aplicada exitosamente en toda Asia, dada su amplia experiencia con el SARS en 2003. Recordemos que a principios de siglo esta región padeció la agresividad de este virus, lo que ha condicionado el desarrollo de una cultura de prevención y cumplimiento de las medidas sanitarias.

Además, el éxito de estos países tiene que ver con la acción oportuna, la importancia de la colaboración social, el valor de las herramientas tecnológicas y la capacidad de adaptabilidad ante escenarios cambiantes.

La experiencia asiática nos dio las primeras lecciones de cómo lograr controlar el Covid-19. Los recientes rebrotes en Wuhan y en Seúl, que amenazan con convertirse en segundas oleadas para los países, son también enseñanzas a considerar.

México debe aprender varias las lecciones desde Asia. Primero, actuar con oportunidad, capacidad para adaptarse a circunstancias cambiantes, lograr colaboración y disciplina social. Segundo, acompañar el distanciamiento, con el uso generalizado de cubrebocas y la aplicación intensiva de pruebas para conocer de manera más profunda el desarrollo de la contingencia. Tercero, poner atención especial a la población migrante y, en general, a poblaciones concentradas en albergues y refugios. Y, por último, esperar varias oleadas del virus, la más dura en invierno, hasta no contar con una vacuna.

Retomado de: https://www.e-consulta.com/opinion/2020-05-12/aprendamos-de-la-experiencia-mundial-lecciones-desde-asia-frente-al-covid-19