¿POR QUÉ VOTÉ EN CONTRA DE LA DESPENALIZACIÓN DEL USO LÚDICO DE LA CANNABIS?

11 Marzo, 2021


El día de hoy, con 316 votos a favor, 129 en contra y 23 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó la nueva Ley Federal para la Regulación del Cannabis y sus derivados.

Yo siempre he estado en contra del consumo de sustancias psicotrópicas. No importa si son sustancias legales, como el tabaco o el alcohol, o ilegales, como las drogas duras, siempre he creído que quienes dependen de ellas renuncian a desarrollar las capacidades naturales propias de la mente y la inteligencia humana para encontrar paz y felicidad.

No obstante, puedo entender las ventajas económicas que implica la despenalización y regulación para el desarrollo económico del país, particularmente para el agro mexicano. Sin embargo, en esta ocasión voté en contra del dictamen del Senado ya que considero que, en los términos en que está planteado, se corre el riesgo de que, en lugar de beneficiar a la economía nacional, se generan incentivos no deseados que agraven el problema. Entre las razones de mi voto en contra destaco las siguientes:

La ley parte exclusivamente del argumento del uso para fines lúdicos, argumentando que la prohibición “provoca una afectación innecesaria y desproporcionada en el derecho al libre desarrollo de la personalidad.” Sin embargo, el tema de la regularización del cannabis es lo suficientemente amplio para abordar los temas pendientes en esta agenda, tales como la inseguridad que genera esta ilegalidad, el contexto de la cadena de valor, la criminalización y la prevención de acceso a los jóvenes, niños y adolescentes al acceso de esta sustancia.
Considero que esta nueva Ley carece de directrices de regulación que garanticen la disminución de los índices de inseguridad asociados con la producción y comercialización del cannabis. Incluso, cabe la posibilidad de que sigan existiendo mercados al margen de la ley que vendan la marihuana a precios competitivos en mercados no controlados. En consecuencia, un mercado al margen de la ley seguirá siendo rentable, por lo cual solo se recrudecerán los problemas en el ámbito de la salud y la seguridad alrededor del acceso al cannabis.
Otro problema que veo es que no se establece una prohibición de venta u otorgamiento de licencias en las inmediaciones de las escuelas. A pesar de que se prohíbe el consumo de cannabis en lugares denominados como “100% libres de humo de tabaco”, y en las escuelas, públicas y privadas, de cualquier nivel educativo. Por otro lado, a pesar de que se prohíbe y se contemplan sanciones a quienes vendan o faciliten acceso del cannabis o sus derivados a menores de edad, no se concretan acciones específicas de prevención, limitándose a una redacción que no otorga obligaciones legales a la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC). En pocas palabras, se omite la prohibición de otorgar licencias a los establecimientos de venta de cannabis que se encuentren cerca de escuelas o demás lugares donde menores de edad acudan regularmente.
Originalmente el propósito de la nueva regulación era garantizar beneficios a los campesinos y agricultores mexicanos dedicados a la industria del cáñamo. Sin embargo, desde mi punto de vista, la nueva Ley deja fuera de la cadena de valor del cannabis a los pequeños productores nacionales, ya que los mecanismos de control y certificación contemplan una serie de requisitos que, en el corto y mediano plazo, solo serán alcanzables por grandes empresas que puedan invertir un capital considerable en esta industria.
Finalmente, la nueva Ley tampoco elimina del todo la criminalización por consumir, sembrar y portar cannabis. En los últimos eslabones de la cadena de valor del cannabis se encuentran personas que han tenido que recurrir a la venta y producción ilegal de esta planta; ellos han acumulado una serie de antecedentes penales por recurrir a este mercado que actualmente es ilegal. El dictamen que se presenta, impide a estas personas la regularización de esta actividad, quedando expuestos todavía a un mercado de tráfico ilícito de estupefacientes. En lugar de eliminar la criminalización del cannabis en nuestro país, solo se eliminó el término marihuana del artículo 193 y se adicionaron una serie de párrafos y artículos al Código Penal Federal, que solo actualizan el delito de consumo, producción y comercialización. En pocas palabras, esta ley permite ampliamente la comercialización y venta de cannabis a las empresas capaces de acreditar los permisos, pero vigila y castiga a quien la consume; la propia esencia de eso es incongruente. Por lo que es posible que la estigmatización de las personas que consumen el cannabis permanezca a pesar de la regulación del uso lúdico.