ANTES DEL REGRESO A CLASES PRESENCIALES, HAY QUE ARREGLAR LAS ESCUELAS

30 Marzo, 2021

En estos días he estado insistiendo en que, si vamos a iniciar el regreso a clases presenciales, lo hagamos, pero de manera paulatina, ordenada y segura. La semana pasada, la Secretaría de Educación Pública estableció que, para poder regresar a las aulas se tendrán que cumplir dos condiciones: que el semáforo epidemiológico del estado esté en verde y que las maestras, maestros y personal educativo ya estén vacunados. Solo entonces, se podrá pensar en reanudar las clases presenciales de manera voluntaria.


En principio, esta decisión me parece muy prudente, aunque yo agregaría un requisito más: que cada escuela cumpla con las condiciones de salud y de infraestructura, necesarias para un regreso a clases seguro. ¿A qué me refiero? A que las escuelas cuenten con agua potable y baños en buen estado. Pero, además, que estén limpias y sanitizadas y que los edificios e instalaciones cuenten con las ventanas y el mobiliario adecuados.


No hay que olvidar que las escuelas llevan un año cerradas y que, debido a la falta de mantenimiento, muchas de ellas presentan daños considerables. Hace unos días circuló un reportaje del periódico Reforma que muestra el grado de deterioro de jardines de niños, primarias y secundarias, al menos en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.


La investigación señala que las autoridades locales decidieron usar algunas escuelas para el programa de vacunación, pero cuál sería su sorpresa al constatar que, tras visitar varios planteles para ver cuál era el idóneo, se encontraron las escuelas llenas de maleza, basura, vidrios rotos, sin agua potable y sin luz.


Además, debido al abandono y la falta de vigilancia, muchos planteles han sido vandalizados. El reportaje señala que, tan solo en Guadalajara, al menos 387 robos a planteles educativos ha sido denunciados. En todas se llevaron el equipo de cómputo, televisiones, lámparas, cableado eléctrico. Bueno, hasta los muebles de baño se robaron. Los padres de familia han denunciado la falta de vigilancia y que el saqueo de escuelas no para, tanto en escuelas públicas y privadas, desde nivel básico hasta superior.


Yo entiendo la desesperación de los padres de familia que demandan que sus hijos regresen a clases ya, no solo porque es los más saludable, sino porque es la única forma de evitar mayor deterioro a las escuelas. La organización de padres “Abre mi escuela” ha advertido que, ante el abandono de planteles y los riesgos a la salud emocional de los menores —tema que es de la mayor importancia— lo mejor es regresar cuanto antes a clases presenciales, como se está haciendo en otras partes del mundo.


Pensando en ello, esta semana voy a presentar un Punto de Acuerdo en la Cámara de Diputados para exhortar a las autoridades federales y estatales del sector educativo y de seguridad pública, primero, a realizar un censo nacional de escuelas y planteles de educación pública con el objetivo de evaluar el estado en que se encuentra la infraestructura educativa del país. Segundo, a iniciar un programa urgente de rehabilitación y acondicionamiento de escuelas públicas. La idea es garantizar la adecuación inmediata de todos los planteles educativos del país en función de las necesidades y protocolos de seguridad epidemiológica…antes iniciar el regreso a clases. Y, tercero, a poner en operación un programa de vigilancia de planteles educativos en todo el territorio nacional. Necesitamos vigilancia permanente en cada escuela del país o de lo contrario nos las van a volver a saquear y a desmantelar.


Como sabemos, es muy probable —yo diría que es inminente— que nos golpee una tercera ola de contagios por Covid después de Semana Santa. En esas condiciones, será imposible regresar a clases ya que, lo más seguro es que los semáforos vuelvan a naranja y rojo en todo el país. Creo que mientras esto ocurre, debemos aprovechar para reparar, reacondicionar y adecuar los espacios educativos. Y estoy seguro de que los padres de familia serán los principales interesados, tanto en ayudar en esta importante labor, como en sumarse a las labores de vigilancia.