Constitucionalicemos el derecho a la vida

27 Abril, 2021

Uno de los efectos más perversos de esta pandemia ha sido el recrudecimiento de nuestra indolencia ante la pérdida de vidas. A muy pocos parece quitarles el sueño el hecho de que, cuando acabe esta pandemia, seguramente se habrán perdido millones de vidas. Lo mismo ha ocurrido con nuestra capacidad de asombro frente a la incidencia del crimen organizado que, con todo y pandemia, el año pasado acabó con alrededor de 60 mil vidas. O con los feminicidios, que en lo que va de este año ya suman casi 400. Y así podríamos seguir enumerando el récord de indolencia que poco a poco nos ha ido transformando en seres insensibles y fríos ante la desgracia.

Coincido con los psicólogos en que parte de esta abulia es producto de los mecanismos de defensa de nuestra mente para no dejarnos vencer por la adversidad. También entiendo la perspectiva sociológica que explica las razones culturales que están detrás de nuestra irreverencia ante la muerte. Pero también es cierto que, en el fondo, nos hemos dejado llevar por la frialdad hasta perder todo rastro de admiración y respeto por la vida. Y creo que, parte de nuestra decadencia política y social se explica por este comportamiento que en ocasiones raya en franco desprecio hacia la vida.

 

Basta con ver cómo acabamos deliberadamente con bosques y selvas; cómo vamos destruyendo ecosistema tras ecosistema sin importarnos el número de especies que, año con año, se extinguen para siempre. Pero, sobre todo, basta con observar cómo acabamos con la vida de millones de seres humanos cada minuto, muchos de ellos que ni siquiera han nacido, muchas vidas más que acaban a manos de otros y otro tanto que opta por acabar con su propia existencia por su cuenta o peor aún, de manera asistida.

En lo personal, desde siempre he considerado que la vida es un milagro. Siempre me ha parecido una fastuosa combinación de arte y perfección el que el creador de este milagro, la naturaleza, el universo o Dios —que es en lo que yo creo— haya logrado convertir la materia en vida y la vida en conciencia. Y que, como lo ha demostrado la ciencia, el milagro de la vida sea un fenómeno relativamente raro en el universo, en particular la vida inteligente. Por eso, el hecho de que cada ser vivo, desde los más simples y diminutos hasta los más complejos y colosales, sea el resultado de un proceso extraordinario, merece toda mi admiración y mi respeto más profundo.

Creo que, como sociedad, tenemos que recuperar y cultivar el respeto y la defensa de la vida. Creo que debemos volver a creer en la vida y en las posibilidades que tiene cada ser engendrado de cumplir un propósito y ocupar un lugar determinado en el orden de las cosas. Debemos volver a valorar el hecho de que cada vida abre un mundo de posibilidades y de futuros posibles; y que nadie tiene derecho a cortarla o interrumpirla.

Estoy convencido de que el derecho a la vida está por encima de cualquier otro interés y cualquier condicionante. Coincido plenamente con la idea de que “la defensa de la dignidad y del valor de la vida humana es la primera condición necesaria para encontrar la justicia y la paz”. Solo la defensa de la vida le da sentido a la convivencia democrática y a los derechos humanos. Porque es más libre quien defiende la vida que quien atenta contra ella. Y que defender a quien no puede defenderse es uno de los actos más libertarios que puede ejercer el ser humano.

Estoy seguro de que la gran mayoría de las y los mexicanos estaría de acuerdo con la idea de constitucionalizar el derecho a la vida, es decir, de incorporar el derecho a la vida y su defensa —desde el momento de la concepción hasta el momento en el que ésta llega a su término de manera natural— a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Creo que ha llegado el momento de abordar esta discusión y comenzar a reparar el alma de cada uno de nosotros para poder renovar nuestra admiración y respeto por la vida. Porque estoy seguro de que, para muchos como yo, la vida es un milagro y su defensa es innegociable.

Retomado de: https://m.e-consulta.com/opinion/2021-04-26/constitucionalicemos-el-derecho-la-vida