DÍA DEL ADULTO MAYOR, OCASIÓN PARA REFRENDAR EL DERECHO A UNA VEJEZ DIGNA

27 Agosto, 2020


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas de 60 a 74 años son consideradas de edad avanzada; de 75 a 90 viejas o ancianas, y las que sobrepasan los 90 se les denomina grandes viejos o grandes longevos. Pero, en general, a quienes tienen 60 años o más se les considera “personas de la tercera edad” o “adultos mayores”.

Como muchos saben, este 28 de agosto se celebra el Día del Adulto Mayor, también conocido como Día Internacional de las personas de Edad. Según la misma OMS, ésta debe ser una fecha dedicada a reconocer el valor de las personas de la tercera edad, a sensibilizar a la población en general sobre la importancia proteger y hacer valer sus derechos, pero, sobre todo, a visibilizar los problemas a los que se enfrentan constantemente.

En México hay alrededor de 15.4 millones de personas de 60 años o más (12% de la población es considerada como adulto mayor). De acuerdo con datos del INEGI, 11% viven solos, 41% son económicamente activos y 70% presenta alguna discapacidad. El principal problema que enfrentan los adultos mayores es la pobreza. Se estima que 6 de cada 10 vive en condiciones de pobreza y que 6 de cada 10 no tiene acceso a servicios de salud.

La pandemia ha evidenciado la vulnerabilidad y precariedad en la que vive la gran mayoría de los adultos mayores del país. No solo ha sido uno de los sectores más golpeados por la enfermedad, sino que es el grupo con la mayor tasa de letalidad, el más afectado económicamente por el confinamiento y el que más estragos emocionales ha presentado como consecuencia del aislamiento y la soledad.

De acuerdo con datos oficiales, de los 56 mil 543 fallecimientos registrados al 15 de agosto, 33 mil correspondieron a personas de la tercera edad. Es decir, que 58% de quienes han perdido la batalla frente al virus, han sido adultos mayores. La misma autoridad sanitaria reporta que, de ese total, la mayoría presentaba algún tipo de comorbilidad: 51% tenía hipertensión, 41% diabetes, 20% obesidad y 8% tabaquismo. Cabe destacar que el 40% de los adultos mayores fallecidos vivía en algún asilo.

La discriminación laboral hacia los adultos mayores limita las posibilidades de acceder a un empleo digno, condenándolos a desempeñar trabajos precarios, informales o mal remunerados. Al no contar con ingresos propios ni seguridad social, la mayoría de las personas adultas mayores depende casi por completo de su familia y del Estado.

Si a todo el mundo nos ha costado trabajo adaptarnos a la nueva normalidad, para los adultos mayores la pandemia ha significado mayor aislamiento y soledad lo que ha disparado los índices de depresión en este grupo de edad. El INEGI estima que 4.4 millones se han sentido deprimidos en algún momento de la pandemia.

Creo que, como sociedad y como gobierno, tenemos la obligación ética y moral, de redoblar esfuerzos para que, durante la pandemia, los adultos mayores del país cuenten con el apoyo y atención necesarios para mejorar lo más posible sus condiciones de bienestar.

Desde mi punto de vista, es urgente apoyar la economía de los adultos mayores. Un primer paso sería ampliar los alcances del programa de pensiones para el bienestar de los adultos mayores y cubrir, en su totalidad, a la población mayor de 65 años de todo el país.

Asimismo, es importante ampliar los apoyos nutricionales que se otorgan a través del Sistema DIF a este sector de la población, en particular, a aquellos que se encuentren en situación de abandono, desamparo o calle. Adicionalmente, con el apoyo de la SEP, es necesario diseñar actividades que incentiven el trabajo y la economía de los adultos mayores con el programa Aprende en Casa.

En segundo lugar, es necesario mejorar la salud emocional de la población de la tercera edad, mediante programas de apoyo psicológico y capacitación familiar. Hay aproximadamente 34 millones de hogares en el país y se estima que en el 30% (10.2 millones) reside un adulto mayor, por lo que la familia juega un papel determinante en este objetivo y, por eso mismo, se deben incluir contenidos educativos que fomenten entre las niñas, niños y jóvenes, la importancia del reconocimiento, respeto y debido cuidado de las personas adultas mayores.

Finalmente, en el terreno social, es urgente promover campañas informativas y de sensibilización con el objetivo de que la comunidad participe en las tareas de apoyo y cuidado de nuestros adultos mayores. Existen innumerables experiencias exitosas de organización familiar y vecinal solidaria para apoyar a un “abuelito” o para llamarle y platicar con él, comprarle comida o pagarle los servicios.

Como sociedad, hemos sido educados para velar por nuestros hijos, pero nos falta hacer mucha consciencia sobre la responsabilidad que tenemos con nuestros padres y abuelos. Me niego a pensar que esta pandemia nos esté deshumanizando. Con sensibilidad y solidaridad, trabajemos juntos para velar por su bienestar en estos momentos críticos. Esa es la mejor forma de agradecerles por toda una vida de esfuerzo y sacrificio dedicada al bienestar de su familia y de su país.

Retomado de: https://tribunanoticias.mx/dia-del-adulto-mayor-ocasion-para-refrendar-el-derecho-a-una-vejez-digna/