PROYECTO PRESUPUESTAL 2021: PROPUESTA ORDINARIA PARA TIEMPOS EXTRAORDINARIOS

23 Septiembre, 2020


Después de un primer análisis del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2021, tengo la impresión de que estamos ante una propuesta ordinaria para tiempos extraordinarios marcados por una profunda crisis económica y sanitaria. Se trata de un proyecto que pareciera fincar sus esperanzas en una eventual vuelta a la “normalidad” asociada a la existencia de una vacuna y a una recuperación anclada a la expectativa de reactivación de la economía norteamericana.

Solo así se explica el optimismo respecto al comportamiento de las variables macroeconómicas en 2021 y la decisión de privilegiar los programas de infraestructura emblemáticos y la política de subsidios y transferencias directas, dejando en segundo término acciones más contundentes para recuperar la inversión y el nivel de empleo necesarios para reactivar la economía. Solo así se entiende el carácter austero que distingue al proyecto a pesar de estar en medio de una de las mayores contracciones económicas de que se tenga memoria.

Todas las predicciones señalan que terminaremos el año con un decrecimiento de entre -8.5 y -10.5% del PIB, con el cierre definitivo de 500,000 mipymes, con una tasa de desocupación de alrededor de 6%, y con una población de entre 9 y 16 millones de nuevos pobres no contemplados en ningún programa de asistencia social.

A esta situación adversa se sumarán los saldos de una fuerte caída de la inversión y la confianza, así como la enorme presión sobre las finanzas públicas derivada de la disminución de los ingresos gubernamentales y el agotamiento de los fondos de reserva presupuestaria. Todo esto, en medio de una crisis sanitaria que amenaza con profundizarse.

Ante este panorama, la pregunta obligada es ¿qué tipo de medidas contracíclicas se requieren para evitar un mayor deterioro económico? Es claro que una política que impulse solo la demanda no tendría el efecto esperado ya que no estamos ante una típica crisis de demanda agregada. Recordemos que el confinamiento ha generado una crisis de oferta derivada del cierre temporal de empresas, es decir, algo más parecido a lo que Paul Krugman denomina “coma inducido”, en el que algunas funciones cerebrales son apagadas de manera deliberada para darle tiempo al paciente de recuperarse.

Sin embargo, como lo ha señalado el propio Krugman y otros especialistas, durante una crisis de oferta es igual de peligrosa una política de contracción del gasto que escatime recursos de manera excesiva. Como afirma Gerardo Esquivel, “terminaría siendo abiertamente contraproducente, exacerbaría el choque original, dificultará la recuperación económica y tendría efectos sociales muy importantes” (Banxico, julio/2020). En otras palabras, durante el “coma inducido”, el apoyo vital al paciente es imprescindible.

Ante un panorama tan incierto, en el que los ingresos gubernamentales serán bajos y en el que no se contará con recursos suficientes para atender las necesidades económicas y sociales básicas de amplios grupos poblacionales, el Presupuesto 2021 debe estar enfocado en una reactivación económica basada en la inversión productiva generadora de empleos y en el apuntalamiento de nuestra competitividad como país. Y si para lograrlo es necesario recurrir al financiamiento, habrá que hacerlo. El costo de no hacer lo necesario hoy, podría llevarnos a una profunda depresión económica acompañada de daños estructurales irreversibles cuyo costo en vidas sería, en el mediano plazo, muy superior al impacto de la pandemia.