EXTINGUIERON EL DIM POR GRILLAS INTERNAS

13 Octubre, 2020


El día de ayer, a pregunta expresa de un reportero acerca de las razones por las que el gobierno estatal decidió extinguir el programa de Desarrollo Institucional Municipal, mejor conocido como el DIM, el gobernador respondió:

“El DIM es una carga para los municipios, financiera. Por esa razón se declaró su extinción, no por alguna irregularidad. Los municipios, —continuó— los pocos recursos que tienen, a través de convenios se les va mermando. Con tan poco dinero que reciben y ahora menos que van a recibir, por eso decidí eliminar al DIM, la Dirección General de Gobierno desarrollará las acciones del DIM. El DIM —remató— es un proyecto del ‘rey de los conejos’, de Manzanilla. Fue un proyecto de él, de control político. Hay que dar apoyo a los municipios, apoyo real. No les vamos a quitar un solo peso”.

Como de costumbre, mediante un coctel atropellado de frases inconexas y ataques directos sin sustento, la respuesta del gobernador no solo fue un intento fallido para disimular su evidente ignorancia, sino que trató de esconder el verdadero trasfondo político de la decisión de eliminar el DIM y, de paso, desviar la atención sobre el monumental desorden que existe en el área de gobernación de la administración pública estatal. Pero, vayamos por partes:

En primer lugar es falso que yo haya creado el programa de Desarrollo Institucional Municipal. Desde que me incorporé en 1999 a la administración pública estatal, como Subsecretario de Egresos de la otrora Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social, el DIM ¡ya existía! Su principal función era brindar asesoría técnica a los gobiernos municipales para administrar de mejor manera los recursos fiscales que por ley les correspondían.

Posteriormente, a raíz de la separación de la Secretaría de Finanzas y Administración, y la nueva Secretaría de Desarrollo Social, en 2003 el DIM pasó a depender de esta última, conservando su objetivo de apoyar técnicamente a las administraciones municipales capacitándolas para hacer un uso eficiente y transparente de las partidas presupuestales. Luego, en 2011, el DIM pasó a depender de la Secretaría General de Gobierno y, desde entonces, se ha mantenido adscrito al área de gobernación.

En segundo lugar, es ingenuo pensar que extinguiendo el DIM los municipios ganan. Lo único que demuestra el gobernador al afirmar que este programa le “merma” recursos a los municipios, es un profundo desconocimiento de cómo funciona la administración pública estatal y municipal.

Recordemos que a raíz de la descentralización de recursos fiscales y la creación del Ramo 33, durante la administración del Presidente Zedillo, se estableció que fueran las haciendas municipales quienes, directamente, manejaran los recursos asignados por la federación. El problema es que la gran mayoría de los presidentes municipales y sus cabildos, carecían —y desafortunadamente en muchos casos siguen careciendo— de capacidad técnica para el manejo administrativo de estos recursos.

De ahí la necesidad de crear una instancia estatal de asesoría presupuestal encargada de brindar capacitación a los funcionarios locales para administrar estos recursos. Prácticamente todos los gobiernos estatales en el país crearon una instancia similar, que aquí en Puebla se denominó Programa de Desarrollo Institucional Municipal.

Efectivamente, cada municipio firma un convenio con el gobierno estatal para que, a cambio de una cuota municipal que se paga con recursos federales, los funcionarios locales reciban la capacitación necesaria para el manejo técnico y presupuestal. No hay que perder de vista que hasta ahora, las autoridades municipales han cambiado cada 3 años, por lo que con cada nueva administración viene el problema del desconocimiento del manejo técnico y administrativo.

El hecho de que los municipios hagan aportaciones y firmen un convenio para recibir capacitación les ha permitido aprovechar de mejor manera los pocos recursos con los que cuentan. Saben perfectamente que saldría más caro no contar con esa capacitación. Ahora, al no tener que pagar, quién sabe si van a recibir asesoría. Es más, quién sabe si les interese recibirla, porque como sabemos, cuando no lo pagas, no lo aprecias. Y la idea de transferir las funciones del DIM a la Dirección General de Gobierno —área enfocada en aspectos de gobernabilidad política, no técnica— parece a todas luces un despropósito.

Finalmente, en tercer lugar, el gobernador trata de esconder que la verdadera razón para desaparecer el DIM obedece a la pugna interna por el control de las estructuras delegacionales existentes dentro y fuera de la Secretaría de Gobernación. No perdamos de vista que todavía en mayo y junio se firmaron convenios entre municipios y el DIM. ¿Por qué de repente resulta que este programa es malo para los municipios? ¿No se habían percatado en 14 meses de gobierno?

Para nadie es un secreto que ligadas a esta dependencia hay al menos, cuatro estructuras delegacionales que operan en todo el estado: la estructura de delegados del DIM, la estructura de delegados de gobernación a cargo de la coordinación de delegaciones, la nueva estructura delegacional adscrita a la Dirección General de Gobierno y una red informal de operadores políticos fuera de la estructura institucional que están bajo el mando del operador político del gobernador.

La existencia misma de estas estructuras burocráticas muestra la evidente duplicidad de funciones y por ende el derroche presupuestario en tiempos de supuesta austeridad. Es tal el desorden que los mismos presidentes municipales no saben a quién hacerle caso. Cada delegado les dice que va en representación del gobernador. Algunos ediles me comentan que incluso les piden aportaciones para financiar la estructura al mando del operador político del ejecutivo y que, a nivel de tierra se dice que algunos de ellos cobran parte del sueldo de los delegados de la Secretaría del Bienestar, lo que se configuraría como un claro desvío de recursos públicos a fines políticos en caso de ser verdad.

En resumen, lo único que confirma el gobernador con sus ataques es ignorancia, un absoluto desorden burocrático con varias estructuras delegacionales sobrepuestas y redundantes, así como una grilla interna entre grupos ávidos de poder, dispuestos a alcanzar sus fines políticos personales al precio que sea, incluso en detrimento de la capacidad administrativa y de desarrollo de los municipios.

RETOMADO DE: https://www.e-consulta.com/opinion/2020-10-12/extinguieron-el-dim-por-grillas-internas