EU: TRANSICIÓN BAJO AMENAZA Y EL TRUMPISMO

19 Enero, 2021


Todo mundo da por hecho que el día de mañana Joe Biden rendirá protesta como nuevo presidente de Estados Unidos. No obstante, siguen creciendo las amenazas de violencia previas al evento así como el riesgo de que algo pase de manera simultánea en distintos puntos del país en el marco del acto protocolario del miércoles.

La semana pasada, ante los reportes del FBI sobre posibles marchas y protestas “armadas” previas a la ceremonia inaugural, tropas de la Guardia Nacional de Estados Unidos resguardaron los edificios de los congresos locales de los 50 estados de la Unión Americana y 25 mil de sus elementos fueron destacados en la capital del país.

Sin embargo, este fin de semana se prendieron las alarmas en Estados Unidos ante nueva evidencia detectada por el FBI en el sentido de que, al interior de la propia Guardia Nacional algunos elementos a cargo de la seguridad del Presidente electo Joe Biden podrían estar involucrados en la orquestación de un posible “ataque” o amenaza.

Varios oficiales de la defensa de Estados Unidos han manifestado sus temores sobre esta posibilidad, lo que ha obligado a que el mismo FBI examine minuciosamente a cada uno de los miembros de la Guardia Nacional destacados en Washington. El mismo Secretario del Ejército Ryan McCarthy ha señalado de que “están al tanto de esta posible amenaza y que mantendrán un seguimiento puntual a cada uno de los asignados a esta esta operación” y que incluso, cada miembro de la Guardia fue entrenado para “identificar potenciales amenazas internas.”

No olvidemos que algunos miembros de la Guardia Nacional fueron arrestados por su posible implicación en el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero y que hay una investigación en curso a miembros de otras corporaciones de seguridad como la Policía Metropolitana de Washington o la Policía del Capitolio, que pudieron estar involucrados.

Esto es un indicador claro y contundente de qué tan profundo ha permeado el trumpismo y su discurso de odio. Por eso me cuesta trabajo pensar que la “era Trump” llegue fácilmente a su fin. Aún si en las horas previas al evento de mañana no hay actos de violencia, o si presenciamos una transición pacífica del poder y un “terso” inicio de gobierno, yo creo que todavía tendremos “trumpismo” para rato, solo que ahora mucho más virulento y peligroso.

Creo que habrá trumpismo incluso con la ausencia del propio Trump, en caso de sea juzgado política o penalmente, ya que su paso por la Casa Blanca ha sido suficiente para despertar los sentimientos más bajos y las más profundas divisiones subyacentes en la sociedad norteamericana. Lo que, desde mi punto de vista, marcará el inicio de una nueva etapa de conflictos y transformaciones en la Unión Americana que, sin duda, pondrán a prueba su estabilidad institucional y modificarán su relación con el resto del mundo. Como lo ha advertido el propio Trump, “esto es solo el principio de la lucha por hacer a Estados Unidos grande otra vez” y de una gran cruzada política en favor del movimiento conocido como “America First”.

La pregunta obligada es ¿cómo impactará esta nueva coyuntura nuestra relación bilateral con Estados Unidos? A reserva de ir dando una respuesta sistemática, de entrada veo muy probable que nuestro vecino del norte tienda a “moverse” hacia posiciones más empáticas con el electorado republicano, cuyo eje narrativo seguirá siendo el discurso de odio y el endurecimiento ideológico respecto a temas sensibles como la política migratoria, derechos humanos y el comercio internacional. Lo que seguramente afectará nuestra agenda migratoria bilateral.

Creo que debemos estar preparados para el posible regreso de millones de compatriotas, muchos de ellos dispuestos a invertir sus ahorros en sus comunidades de origen, lo cual podría ser una gran oportunidad para el desarrollo local y regional de nuestro país.

También creo que se abrirá una nueva etapa de cambios y ajustes en nuestra relación comercial y de inversión con Norteamérica, por lo que considero que ha llegado la hora de voltear hacia los países asiáticos, particularmente hacia China.

Tenemos que aprovechar en nuestro beneficio, el interés geoestratégico que significa México para China, así como el hecho de que es el único país que creció en 2020 y que en estos momentos cuenta con recursos para invertir. Tenemos que tomar ventaja de la rivalidad que sin duda se profundizará entre ambas potencias comerciales y comenzar a diversificar nuestro comercio e inversiones con el gigante asiático.

Así que más vale irnos alistando porque, pase lo que pase en estos días, se avecinan tiempos difíciles en la relación bilateral con Estados Unidos. Debemos estar preparados para transitar por una etapa inédita que abrirá nuevas oportunidades de progreso para México que tendremos que aprovechar.

Retomado de: https://www.e-consulta.com/opinion/2021-01-18/eu-transicion-de-bajo-amenaza-y-el-trumpismo