ELECCIONES EN TIEMPO DE PANDEMIA

26 Enero, 2021


A pesar de la pandemia, el año pasado se realizaron exitosamente elecciones en más de 80 países. En algunos casos se tuvieron que posponer unos meses, hasta que bajaran los contagios. En otros se realizaron en tiempo y forma a pesar del riesgo. La clave fue garantizar que la decisión en uno u otro sentido se tomara siempre a partir del mayor consenso político e institucional posible.

Como todos sabemos, el próximo 6 de junio nosotros tendremos las elecciones intermedias más grandes de la historia. Se renovará completamente la Cámara de Diputados y se elegirán 15 gubernaturas estatales, 30 congresos locales y mil 900 ayuntamientos y juntas municipales.

Para su realización, el Instituto Nacional Electoral tiene prevista la instalación de 163 mil casillas en todo el territorio nacional y la contratación de 50 mil supervisores y capacitadores electorales que se encargarán de preparar a los casi millón y medio de ciudadanos que fungirán como funcionarios de casilla.

Realizar una elección de este tamaño e importancia, en medio de una situación de emergencia, será sin duda, uno de los mayores retos cívicos y logísticos que jamás hayamos enfrentado.

Todos tenemos la expectativa de que, cuando llegue el día de la elección, el país ya se encuentre en mejores condiciones de salud y que podamos tener una jornada electoral ejemplar, con una amplia participación ciudadana. Me queda claro que el Instituto Nacional Electoral se está preparando para garantizar un proceso electoral seguro, en términos sanitarios.

Pero ¿qué pasaría en caso de que las cosas no mejoraran y que la situación de la pandemia se llegara complicar? Yo espero que no tengamos que llegar a una situación extrema. Pero creo que siempre es mejor considerar todos los escenarios posibles y estar preparados. Tengamos en cuenta que todas las predicciones señalan que el programa nacional de vacunación empezará a dar resultados hasta el segundo semestre del año y que es probable que sigan creciendo los contagios durante los siguientes meses ante la amenaza real de que nos golpee con fuerza alguna de las nuevas variantes del virus.

En un escenario como este, ¿estaríamos realmente preparados para realizar una elección en medio de una emergencia sanitaria fuera de control? O bien, ¿estaríamos listos para tomar las decisiones necesarias para diferir la elección federal en algunos estados? ¿Tenemos clara la ruta institucional para garantizar el mayor consenso posible en caso de tener que aplazarlas? ¿Tenemos claros los criterios técnicos a considerar para identificar cuáles son las condiciones mínimas de seguridad sanitaria necesarias para realizar el proceso electoral?

O si a pesar del riesgo decidimos realizar la elección ¿cómo podríamos garantizar la integridad del proceso y el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos en medio de una situación pandémica fuera de control? Y lo más importante, ¿cómo garantizar una amplia participación ciudadana el día de la jornada electoral en condiciones de alto riesgo sanitario?

Creo que es necesario iniciar esta discusión cuanto antes y hacerlo de manera seria, ordenada e institucional. Pensando en ello, presenté un punto de acuerdo en la Cámara de Diputados, primero, para exhortar a las juntas de Coordinación Política de la Cámara de Diputados y del Senado de la República a que, de manera coordinada, diseñen una ruta institucional para evaluar los factores determinantes de la viabilidad de la jornada electoral durante un periodo de contingencia sanitaria. Segundo, a que se convoque la participación en esta discusión, de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Gobernación y el Instituto Nacional Electoral, así como de instituciones académicas y expertos en salud, derecho electoral y constitucional. Y tercero, a que se presente ante la opinión pública, un informe técnico en marzo de este año, sobre los requisitos y condiciones de salubridad mínimas básicas para realizar el proceso electoral, así como la ruta constitucional y legal para una posible modificación de las fechas de realización del proceso.

Creo que como ciudadanos y como autoridad, tenemos que entrarle a este tema lo más pronto posible. La elección intermedia no debe ser una víctima más de la pandemia, sino la oportunidad de fortalecer nuestra democracia.